Censo de población
Es la fuente principal de información sobre la población de un país. Consiste en el recuento y registro demográfico que se lleva a cabo y se publica con una periodicidad fija, con el fin de conocer las características demográficas, sociales, culturales y económicas de todos los individuos que se encuentran en un territorio en un momento dado. En España se elaboró el primero en 1857, y desde 1900 se ejecuta cada diez años; desde 1981, en los años terminados en uno. Está referido a la situación de 31 de diciembre de ese año. Recoge datos demográficos, económicos y sociales de la población total, sexo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, nacionalidad, lengua hablada, nivel de instrucción, características económicas, fecundidad de las mujeres y vivienda.
Cambio de residencia o movimiento de población de un municipio a otro dentro del propio territorio nacional (migraciones interiores) o fuera de éste (migraciones exteriores). Pueden ser: migraciones exteriores: traslado de la población que abandona un país (país emisor de migrantes) para ir a otro (país receptor de migrantes), saliendo así de sus fronteras; migraciones interiores: traslado de la población dentro un mismo país, sin salir de sus fronteras, de región a región o del campo a la ciudad
s el traslado de población, o emigración, desde áreas rurales a urbanas con carácter definitivo o de larga duración. La principal causa es la laboral, obtener ingresos más altos, unos mejores servicios sanitarios, culturales y de ocio y mayor libertad personal; además, es la consecuencia de la necesidad de mano de obra en las industrias de las ciudades y la mecanización del campo que liberaba a una parte de las personas que anteriormente eran necesarias en el mismo. Se explica así las desigualdades en el repartimiento de la población actual por las consecuencias demográficas que ha provocado.
Se trata del registro de los vecinos de un municipio. Recoge algunos datos demográficos, económicos y sociales de la población (sexo, edad, nacionalidad…), pero en menor medida que el censo. Se hacía cada cinco años; pero, en España desde 1996 se actualiza el 1 de enero de cada año, y es un documento dinámico, puesto que se modifica constantemente con los nacimientos, defunciones y cambios de residencia a nivel de municipio, convirtiéndose en un padrón continuo, que se sirve de medios informáticos y encuestas.
Número de fallecimientos habidos en un año y un territorio determinados, en relación con la población total por cada mil habitantes. Se calcula multiplicando el número de defunciones por mil y dividiéndolo por la población total (debe ser la población total media, que o bien es el dato de la población referida al 30 de junio de ese año, o hallar el valor medio entre la población del 1 de enero y el 31 de diciembre de ese año). Se considera alta si supera el 35 ‰, y baja si es inferior al 15 ‰. Está determinada esencialmente por la edad media de la población y el grado de higiene y nivel sanitario, aunque puede incrementarse por guerras, epidemias, terremotos, hambrunas... En España la tasa es muy baja, era del 9,49 ‰ en 2021, habiéndose incrementado en los últimos años por el envejecimiento de la población y de la epidemia de COVID19. En relación con la mortalidad otro indicador que se utiliza mucho es la mortalidad infantil que se calcula relacionando el número de niños menores de un año fallecidos a lo largo de un año con el total de niños nacidos en ese año.
Es una medida de cuantificación de la natalidad, que relaciona el número de nacimientos habidos en un año y un territorio determinados, en relación a la población tota, referida al 30 de junio (o población total media), por cada mil habitantes. Se considera alta si supera el 30 ‰, y baja si es inferior al 15 ‰. Depende del número de mujeres en edad de procrear, de los comportamientos sociales y la coyuntura económica y de la nupcialidad. La modernización de la sociedad en España -debido a la tardía edad del matrimonio, la precariedad laboral, el uso de anticonceptivos, la incorporación de la mujer al mundo laboral y el aumento del nivel de vida (protección social, aspiración a mejoras materiales y mayor valoración de los hijos)- ha tenido como consecuencia un descenso de esta tasa especialmente a partir de 1970, lo que la ha situado entre las más baja a nivel mundial; se sitúa en 7,19‰ en 2021, constatándose un continuado descenso en los últimos años.
Proporción entre los nacidos vivos durante un periodo de tiempo (por lo general un año) y el número de mujeres en edad fértil, es decir, las comprendidas entre Los 15 y los 49 años. El índice de fecundidad debe ser superior al 2,1 para garantizar el relevo de una generación. En general, en los países desarrollados se sitúa en torno al 1,6‰, y en los subdesarrollados, en torno al 3,3‰, aunque tanto en un caso como en otro hay extremos. España tiene una de las tasas más bajas del mundo, 1,19‰ en 2021; entre las más altas destacan Níger con 7,4‰, y Arabia Saudí, con 6,4‰. La caída brusca de la fecundidad en España al mismo tiempo que una mortalidad cada vez más baja está produciendo un importante envejecimiento de la población.
Se trata del número de defunciones de niños menores de un año en relación con el total de los nacidos en una población a lo largo de ese mismo año, expresada en tanto por mil (‰). En España se ha reducido desde 1900 (181‰) hasta la actualidad (2,66‰ en 2021) gracias al descenso de la mortalidad neonatal (en las cuatro primeras semanas de vida) y la posneonatal (entre las cuatro semanas y el año) por los avances de la medicina, la pediatría y la alimentación infantil; es una de las más bajas de Europa. Es un gran indicador del desarrollo de las sociedades.
Resulta ser la relación entre el número de matrimonios que se contraen a lo largo de un año y el total de población que vive en ese mismo lugar por cada 1.000 habitantes de ese ámbito geográfico. Si bien la nupcialidad es un indicador demográfico, su estudio abarca diferentes disciplinas, como la historia, la sociología, la psicología, entre otras. Esto se debe a que existen nuevas formas de unión gracias al incremento de la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad, además, estos nuevos arreglos tienen efectos que no se han considerado y están listos para ser estudiados, tales como la disolución de uniones, en el mejor de los casos las nuevas nupcias o bien, los nuevos arreglos familiares que distan de los tradicionales y por lo tanto requieren una nueva aproximación tanto para su estudio, como para su medición.
Modelo que explica la evolución de la población, su crecimiento como resultado de un proceso de modernización en las pautas de la natalidad y la mortalidad. Se caracteriza primeramente, tras superarse el ciclo demográfico antiguo, por el descenso de la mortalidad, seguida tiempo después por la caída de la natalidad. En ella es cuando se produce el mayor incremento en la población. Una vez culminado este proceso, se llegaba al ciclo demográfico moderno. En España esta fase de transición se inicia en el siglo XVIII, desciende la mortalidad epidémica, se extienden las zonas cultivadas y se introducen nuevos cultivos que mejoran la alimentación y reducen el riesgo de mortalidad. En el siglo XIX continúa reduciéndose la mortalidad, se producen algunas crisis, pero en general existe un constante incremento de la población.