Acuífero
El término acuífero hace referencia a aquellas formaciones geológicas en las que se encuentra agua y que son permeables, permitiendo así el almacenamiento dicha agua en espacios subterráneos. El agua de los acuíferos no está por tanto normalmente a disposición simple o inmediata del ser humano ya que se encuentra bajo tierra (salvo que en alguna parte de su extensión se acerque a la superficie). Es por esto que para que el ser humano pueda aprovechar este tipo de agua debe realizar excavaciones y pozos. En muchos casos, el agua puede encontrarse a muchos metros de profundidad. Los acuíferos se forman naturalmente cuando la superficie terrestre absorbe el agua de lluvia. Este proceso de absorción se da porque los terrenos de la superficie terrestre permiten que el agua se introduzca al ser permeables (tierra, arena, arcilla, etc.). Una vez absorbida, el agua forma capas subterráneas hasta llegar a una zona no permeable en la cual la composición de la roca es más cerrada y por tanto el agua no pasa con tanta facilidad. Los acuíferos están formados entonces por estas dos capas de agua: la confinada y la no confinada. Los acuíferos no confinados son los que pueden ser utilizados por el ser humano a través de excavaciones. El agua que permanece en los acuíferos confinados es de más difícil acceso no sólo porque se encuentra a mayor distancia si no porque también la roca es más difícil de excavar.
El cauce o lecho fluvial es la parte de un valle por donde discurren las aguas en su curso: es el confín físico normal de un flujo de agua, siendo sus confines laterales las riberas. El lecho menor, aparente o normal, es aquel por el cual discurre agua incluso durante el verano y de ahí que algunos le den el nombre permanente. El lecho mayor o llanura de inundación, que contiene al primero, solo es invadido por el curso de las crecidas y, en general, durante la estación anual en que el caudal aumenta y cuyo periodo depende, por su duración y por la época del año en que se sitúa, del régimen propio de cada río. La naturaleza de cualquier lecho fluvial es siempre una función de la dinámica del flujo y de los materiales geológicos locales que pueden influir a dicho flujo.
Desplazamiento de aguas de lluvia o deshielo por la superficie terrestre (escorrentía superficial) o de forma subterránea. En general, en un primer momento, la escorrentía discurre libremente; es difusa, formando una lámina de agua o multitud de regueros que cambian constantemente su recorrido; progresivamente, las aguas se van encauzando y discurren por un lecho formando arroyos o ríos, que conformaría el colector principal. La escorrentía difusa es una de las principales causas de erosión en las áreas con escasa vegetación y sobre suelos poco permeables.

Espacio geográfico limitado por cadenas montañosas -o agrupación de cuencas hidrográficas- que tienen en común el que todos sus ríos vierten el agua en el mismo mar u océano. En la Península Ibérica, destacamos las vertientes cantábrica, atlántica y vertiente mediterránea.