Constituye uno de los ejes principales de la actividad turística y se distribuye de forma continuada por toda la costa, si bien algunas zonas presentan una mayor concentración. Se caracteriza por sus buenas condiciones físicas y naturales, que dan lugar a extensas playas arenosas, junto a unas condiciones climáticas muy adecuadas para un turismo de sol y playa, que se prolonga más allá del verano. Su fácil accesibilidad desde Europa, tanto por carretera (la autopista A-7 o la N-340 desde La Jonquera a Algeciras) como por avión (aeropuertos como el de Barcelona, Manises, L’Altet o Palma están entre los que más pasajeros registran a escala nacional), lo convierte en una zona atractiva para el turismo de masas extranjero, que continúa la tradición de veraneo nacional. La proximidad de núcleos urbanos importantes como Barcelona, Valencia o Málaga es otro de los atractivos. Además de este factor, para algunos autores ha sido decisiva la estructura preturística, es decir, las actividades y usos del suelo existentes antes de la irrupción del turismo de masas en el litoral mediterráneo. Así, han sido las zonas de secano con escasos rendimientos y con una fuerte emigración las que se han acogido al turismo como panacea del desarrollo, mientras que las zonas de regadío, de huerta, rechazaron el sector turístico por considerarlo más vulnerable e inestable.
El litoral mediterráneo turístico se organiza en diversos tramos denominados con su propia «marca turística».
En Cataluña podemos diferenciar dos zona turísticas principales:
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La Costa Brava (Girona), con sus bellas playas y agrestes acantilados, se beneficia por su cercanía a la frontera francesa y su excelente accesibilidad tanto terrestre como aérea. Predomina también el alojamiento extrahotelero, es decir, las segundas residencias y concentra más del 40% del alojamiento en camping de España. La comarca de La Selva ha dado lugar a un importante fenómeno de concentración en Platja d’Aro, Sant Feliu de Guíxols o Lloret de Mar; también, sobresalen las ciudades de Cambrils y Salou, que ha incrementado su oferta de ocio con la instalación del parque de atracciones «Port Aventura».
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Al sur de Barcelona se halla la Costa Dorada, desde el Garraf (con centros como Sitges o Castelldefels) hasta el Vendrell, en donde predomina la segunda residencia. En el área de Tarragona, la ocupación turística desciende a causa de la actividad portuaria e industrial, y vuelve a aumentar de nuevo en Salou y Cambrils.
La Comunidad Valenciana es otra de las áreas de turismo masivo de playa y sol; el aeropuerto de Valencia y la autopista del Mediterráneo favorecen la gran afluencia de turistas que reciben estos espacios, cuya oferta de sol y playa se amplía con parques temáticos, campos de golf y puertos deportivos en otras ciudades. Tiene así dos centros fundamentales:
- En el norte de Castellón destaca la Costa del Azahar (con centros como Benicarló, Peñíscola y Benicassim) y en Valencia El Saler, así como la zona de Gandía, Cullera y Oliva.
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En el litoral alicantino, la Costa Blanca es el espacio turístico por excelencia. Al norte está Benidorm, como paradigma del veraneo de masas para extranjeros, y núcleos como Jávea, Moraira, Calpe o Altea, y al sur predomina la segunda residencia en Torrevieja. Cuenta, además, con el atractivo del parque temático de Terra Mítica en Benidorm.
En Murcia, la costa Cálida tiene una menor actividad turística, aunque va en aumento, con centros como La Manga del Mar Menor, Manzarrón y Águilas.
Andalucía ha conocido recientemente un fuerte auge de su espacio turístico, muy variado, con una oferta de nieve, cultura y naturaleza en el interior y de sol y playa en el litoral. Destacan varias zonas:
- La Costa de Almería, en proceso de crecimiento en la zona cercana a Mojácar y en el Poniente.
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La Costa del Sol (oeste de Almería y Málaga), con sus suaves temperaturas en invierno, tiene una temporada turística muy amplia. Destacan los centros de Málaga, Torremolinos, Fuengirola, Benalmádena y el más exclusivo de Marbella, los cuales presentan una gran afluencia de turistas extranjeros.
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La Costa de la Luz (Huelva y Cádiz), situada en el Atlántico, comparte con las otras costas andaluzas sus condiciones naturales y su proximidad al Parque Nacional de Doñana, que atraen a un turismo nacional. Merece destacar Barbate, Tarifa, Matalascañas y Punta Umbría; en su extremo oriental, Tarifa atrae a los practicantes del surf por sus constantes e intensos vientos.
- En el interior, podemos mencionar los deportes de nieve de Sierra Nevada, el patrimonio cultural de Granada, Sevilla o Córdoba, y los espacios naturales de la sierra de Cazorla.