Villa romana de El Ruedo (Almedinilla)

Planta de pars urbana de  la villa  romana de El Ruedo

Planta de pars urbana de la villa romana de El Ruedo

La villa romana El Ruedo se halla enclavada en las cercanías del municipio de Almedinilla. En ella se han realizado diversas intervenciones arqueológicas, debiendo su descubrimiento a la construcción de la carretera A340 (Estepa-Guadix) a su paso por el norte de la localidad. Del resultado de estos trabajos, se pudo documentar una villa romana, con un espacio residencial y otro productivo, cuya ocupación abarca del siglo I al VII, y una necrópolis de inhumación con tumbas individuales y múltiples normalmente cubiertas con lajas de piedra, que se encuadran en la fase final de la cultura hispano-romana, con una ocupación desde el siglo III al VII.

Contrariamente a la necrópolis, de la que no quedan restos visibles en la actualidad, la parte excavada de la villa permanece descubierta y visitable. La planta es de corte helenístico y su «pars urbana» se conserva en buen estado. De la «pars rustica» se excavaron algunas dependencias, encontrándose en peor estado de conservación. Se datan entre la primera mitad del siglo I y el V. Como resultado de las excavaciones arqueológicas realizadas, se han documentado cuatro fases constructivas que evidencian la larga ocupación del lugar.

  • La primera fase, datada en la primera mitad del siglo I, representa un establecimiento de marcado carácter agrícola. Se estructura ya en torno a un patio y los muros son de escasa calidad, compuestos de piedras irregulares trabadas con argamasa de barro.
Villa Romana de "El Ruedo" Almedinilla-Córdoba - Triclinio Semicircular con Fuente de Agua

Villa Romana de “El Ruedo” Almedinilla-Córdoba – Triclinio Semicircular con Fuente de Agua

  • La segunda fase abarca el siglo II. De este momento son el peristilo, con su galería apoyada sobre columnas, gran parte de los espacios delimitados y las construcciones de carácter industrial o agrícolas situadas al este.
  • A la tercera fase, datada a finales del siglo III o comienzos del siglo IV con perduraciones en el siglo V, corresponden una serie de transformaciones de la planta anterior que darán a la villa su momento de mayor esplendor. A esta etapa corresponden la reestructuración del peristilo y la construcción del ninfeo y del «stibadium», el «hipocaustum» y el posible «praefurnium», las modificaciones de la cisterna y la decoración musivaria y pictórica de todas las habitaciones que abren al patio, en los sectores central y occidental de la villa.
  • A la cuarta fase, datada a mediados del siglo V, corresponde un grupo de piletas y canalizaciones realizadas en el sector oriental de la villa, el horno de pan, el hogar y el posible horno metalúrgico.

La parte residencial de la villa se estructura en torno a un peristilo, alrededor del cual se distribuyen las distintas habitaciones. El peristilo conforma una galería, apoyada en una primera fase sobre ocho columnas de piedra caliza, cuyos pavimentos son de mosaico. La fuente central se construyó con posterioridad, cerrándose también el peristilo con un muro bajo que sustituyó a las columnas y que creó un gran estanque, revestidos sus muros de «opus signinum» al exterior y de pinturas sobre estucos al interior.

Planta circular de la estructura externa de un horno romano, concretamente de la parrilla. Villa romana de El Ruedo

Planta circular de la estructura externa de un horno romano, concretamente de la parrilla. Villa romana de El Ruedo

Al norte del peristilo destaca por sus dimensiones y decoración una estancia, a la que se accedía a través de una puerta tripartita. Sus paredes estuvieron recubiertas por losas de mármol y su suelo era de mosaico polícromo, de todo lo cual quedan restos actualmente. En una fase posterior, se adosó por el norte un ninfeo, formado por un depósito de agua revestido de «opus signinum» y una rampa situada al sur de éste y revestida por losas de mármol blanco, flanqueada por dos columnas de mármol de Cabra y con los muros laterales decorados con pinturas de carácter arquitectónico.

Asociado al ninfeo, se construyó una estructura ultrasemicircular de ladrillo recubierto de «opus signinum» y decorado imitando el mármol moteado. Se trata de un «stibadium» transformado en fuente, para lo cual se colocaron tuberías de plomo que conectaban el ninfeo y la fuente central del peristilo. Se recubrió el suelo de «opus signinum» en algunos puntos y se decoraron algunas zonas de los muros con pinturas polícromas de esquema arquitectónico sobre estuco.

Las estancias que aparecen decoradas con estucos pintados se corresponden con los sectores central y occidental de la villa. Los mosaicos de «opus tesellatum» se encuentran decorando los pavimentos de ocho estancias. Son un total de 17 mosaicos, todos ellos de temas geométricos y de esquema a compás, de los que cinco se conservaron «in situ» y fueron cubiertos por una capa de tierra, en la mitad occidental de la villa. Algunos son en blanco y negro, pero la mayoría son polícromos.

Entre los hallazgos escultóricos, muy abundantes, cabe destacar: un grupo que representa la leyenda de Perseo y Andrómeda, única obra conocida de este tema en la Península Ibérica, datada entre fines del siglo I o comienzos del II; una escultura juvenil, posible representación del mito de Télefos, de la primera mitad del siglo II y una representación en bronce de Hypnos o Somnus, de tamaño menor al natural, posiblemente del segundo cuarto del siglo II. Las esculturas corresponden a los tres momentos de esplendor de la villa.

La necrópolis, situada al noroeste de la villa, se ubicaba en la ladera sureste de la sierra de los Judíos, a una cota de unos 700 metros. Entre 1988 y 1989 se excavaron 132 enterramientos de inhumación y se recuperaron 176 cadáveres, hallados todos ellos sin caja funeraria y con ajuares simples. Se detectaron, además, dos o más fases de ocupación de la necrópolis: en la primera, las tumbas se excavaron sobre la roca, y en las sucesivas fueron reutilizados ciertos sectores con la apertura de nuevas tumbas en la tierra que ya cubrían las más antiguas, o se acondicionaron nuevos enterramientos sobre las cubiertas de las tumbas anteriores. Las tumbas tienen planta de tendencia rectangular, con los ángulos redondeados y sus cubiertas son de tégulas, losas de piedra caliza escuadradas o talladas, o losas de pizarra.

El yacimiento, una vez excavado, fue protegido parcialmente con una cubierta y se realizaron en 1994 trabajos de cubrición lateral, consolidación de muros y pinturas, obras de drenaje y acondicionamiento de exteriores, vallado y señalización. En 1997 se desarrolló el proyecto de restauración de los mosaicos del yacimiento y como consecuencia de los trabajos arqueológicos derivados del impacto del nuevo trazado de la carretera A340 (Estepa-Guadix) a unos 20 metros al norte de la Villa Romana, se documentaron un total de 194 tumbas, 6 hornos cerámicos y 60 silos.

Hypnos. Villa romana de El Ruedo

Hypnos. Villa romana de El Ruedo

Entre los años 2000-2002 se llevó a cabo una nueva intervención en la parte este y suroeste del yacimiento, en la antigua carretera Almedinilla-Fuente Tójar, paralela a la construida en 1989, con el fin de su adecuación a paseo peatonal. La intervención mostró en este espacio una construcción rectangular compartimentada, dividida en varias estancias de forma regular y de trazado ortogonal con mampostería y sillares de caliza con una orientación noroeste-sureste, similar a la de la villa, lo que hace pensar en un plan constructivo conjunto y coetáneo pero relacionado con la “pars rustica” de la villa, incluido en sus espacios productivos o de almacenamiento. La comunicación de éste con el resto de la villa se realizaba por la parte nororiental, bien como un edificio anejo o separado, o bien como una prolongación integral de las estructuras constructivas de la villa. Estos restos se han conservado, protegido y musealizado dentro del paseo que se acondicionó.

La cuarta intervención arqueológica que ha afectado al yacimiento ha sido durante los años 2002 y 2003. En esta ocasión, la zona a intervenir se ha situado dentro de la zona vallada, para evitar que las obras de acondicionamiento de accesos para la visita afectaran al substrato arqueológico.

A resultas de la intervención, se documentó una zanja excavada en el terreno natural de travertino usado para drenar y evitar la entrada de aguas en la zona residencial. Esta zanja, usada posteriormente como basurero, se sitúa justo debajo de la construcción del «ninfeo». En esta zona se identificó una bolsada, caracterizada por un conjunto de materiales de funcionalidad aún no precisada, que pudiera estar relacionada con el culto a las ninfas y vinculado posiblemente a manantiales.

Por último, se debe hacer referencia a los bienes muebles hallados en el yacimiento, entre los que destacan los que se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional: Retrato de Domiciano reelaborado sobre uno de Nerón; Herma de Dionysos; Herma de divinidad indeterminada, y Cabeza femenina en relieve, así como la escultura de Hermafrodita danzante, que se halla en el Museo Arqueológico de Córdoba, y la mano derecha de la escultura del Kairos, también en dicho museo.

Fuentes:

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